viernes, 14 de marzo de 2008

Willie Colón

Hoy quiero hablar de Willie Colón. Porque esperar a que alguien se muera para honrarlo me huele a hipocresía.
Sea cual sea la leyenda personal, como todo artista, lo que importa es su arte.
Estos días escucho el álbum “Fantasmas”, del 1981. (En las navidades, es requisito tocar el álbum “Asalto Navideño”)
La primera canción del álbum es “Oh, qué será” (del brasileño Chico Buarque):

Yo creo en muchas cosas que no he visto, y ustedes también, lo sé.
No se puede negar la existencia de algo palpado por más etéreo que sea.
No hace falta exhibir una prueba de decencia de aquello que es tan verdadero.
El único gesto es creer o no. Algunas veces hasta creer llorando.
Se trata de un tema incompleto porque le falta respuesta; respuesta que alguno de ustedes, quizás, le pueda dar.


Busquen en la música actual el cuestionamiento epistemológico del hombre. Busquen la angustia del que duda, y no puede. Descartes debió escuchar esta canción.

El resto del álbum es igual de suculento. La canción “Mi sueño” contiene lo lírico y lo burdo, el poeta que se envuelve en la palabra para desembocar en un simple ruego:

Yo quiero ser pacificado por el aguardiente de tu amor profundo
que bueno es ser fotografiado más por las retinas de tus ojos lindos
borrando la palabra ‘pena’ en el diccionario de la vida mía.
Y ven a curar tu negro que llego borracho de la bohemia
matando con una sonrisa de los labios tuyos mi melancolía


Hay nostalgia por Puerto Rico, hay amor de los malos, hay hasta un coro semejante al de una tragedia griega (igual de funesto, como escucharán en la última canción). Hay guitarras eléctricas y violines; hay salsa, samba y jazz. Los salseros de Nueva York, los de la Fania y otros, inventaron el crossover. Lo hicieron mejor.
Y no es que yo sea tan viejo. En realidad, creciendo en PR odiaba la salsa: todavía la música era (es) elemento de castas. Hoy rectifico mi error de pubertad.
Nada como el tiempo y la distancia para apreciar lo que se tuvo.

4 comentarios:

Ingrid dijo...

"En realidad, creciendo en PR odiaba la salsa: todavía la música era (es) elemento de castas. Hoy rectifico mi error de pubertad.
Nada como el tiempo y la distancia para apreciar lo que se tuvo."

Wow. Es como si hubieras estado hablando de mí. De niña, creciendo en la isla, no había dios que me hiciera escuchar salsa (excepto Lavoe y Blades). Era la época de las guerras entre cocolos y roqueros. Que gran tontería.

Oh que será es una de mis canciones favoritas.

Rubén Javier Nazario dijo...

Ingrid:
Cierto, vivimos esas guerras musicales (eran guerras socioeconómicas en realidad).
Por lo menos la música sobrevive y rebasa todo eso...

Ingrid dijo...

Tienes razón. Eran guerras de clase más que otra cosa.

anaivelisse dijo...

Saludos Ruben, escribeme a anaivelisse@gmail.com, queremos organizarte algo en PR.