jueves, 12 de junio de 2008

Taíno


Esta mañana leí con mucho interés el blog de Rebbecca Pittenger, una compañera escritora que está estudiando en Uruguay. En su más reciente comentario, Rebbecca habla de la intemporalidad de América Latina, esa extraña conjunción del pasado y el futuro en nuestra región. Es una característica de este siglo, lo que algunos llaman posmoderno; lo que yo llamo simple continuación de la modernidad (citando a Habermas, por supuesto). En realidad, este es el siglo cuando los países “en vías de desarrollo” (sin comentarios en cuanto a la arrogancia de este término y de otros como “Tercer Mundo”) finalmente alcanzan el nivel económico y tecnológico necesario para escapar del rezago impuesto por los imperios coloniales de otras épocas.

Yo reviví esta intemporalidad en mi último viaje a Puerto Rico. Aparte de lo de siempre, es decir, de que siempre dicen que las cosas están malas, pero el mall más grande del Caribe, Plaza Las Américas, siempre está lleno de gente (aunque se argumente que es para escapar del calor), me sorprendió la cantidad de gente hablando inglés en la calle. Cierto que siempre hay turistas, y que una estadística reciente menciona que hay más puertorriqueños y descendientes de puertorriqueños en los Estados Unidos continentales que en la isla misma. Pero los puertorriqueños siempre nos hemos aferrado con garras y dientes a los elementos culturales que nos distinguen como boricuas. Y aunque mis hermanos latinoamericanos a veces se quejan de que nuestro español es un poco raro (“muy rápido” “mezclao” “creolizado” “spanglish”, etc.) el idioma es parte de nuestra herencia y de nuestra identidad.

No pretendo denegar de los miles de puertorriqueños que no hablan español, porque uno es de donde se siente que es, sin importar el idioma. El bilingualismo (palabra de uso común, aunque no esté en el Diccionario de la Real Academia) siempre ha sido una de las ventajas que los puertorriqueños tenemos en el mercado internacional.

Queda la pregunta:¿ha llegado la hora en que el idioma debe quedar fuera del proceso político puertorriqueño? ¿Es el idioma tan importante en la definición de nación? ¿Cómo establecen una identidad nacional los países que reconocen y hablan diferentes idiomas y dialectos dentro de su territorio? Total, ¿no son los idiomas modernos los más obvios remanentes de los imperios de antaño? ¿No deberíamos los puertorriqueños resucitar el idioma taíno como idioma nacional?

Lo otro que me sorprendió no me debió sorprender: el uso del discurso nacionalista como perorata atávica, sobre todo cuando los gobernantes lo necesitan para distraer al pueblo de sus fechorías.

Nada nuevo.
Seguimos en la intemporalidad. Y en la nostalgia. Vean el comentario hermoso de Boricua en Texas, lleno de nostalgia por ese terruño que los que vivimos acá extrañamos tanto...

2 comentarios:

Boricua in Texas dijo...

¿Es el idioma tan importante en la definición de nación? ¿Cómo establecen una identidad nacional los países que reconocen y hablan diferentes idiomas y dialectos dentro de su territorio?

Preguntas difíciles, querido Rubén. ¿Qué constituye la identidad puertorriqueña? Mi sospecha es que hay más de una definición, fluida y en constante proceso de cambio.

Cuando era más joven y todavía vivía en la isla, mi concepto del ser puertorriqueño era muy rígido y purista. Había que nacer de padres puertorriqueños, criarse en la isla y hablar español, punto. Los que nacían y crecían fuera de la isla eran de ascendencia puertorriqueña, pero nada más.

Que gran arrogancia la mía. El tiempo y la experiencia de vivir fuera de la isla me han mostrado cuán equivocada estaba.

Gracias por la liga a mi blog.

Rubén Javier Nazario dijo...

Ingrid,
Yo también pensaba lo mismo cuando vivía en la isla. Y también el tiempo y la distancia han cambiado mi modo de pensar.
desgraciadamente, creo todavía hay gente que tienen una definición muy inflexible de la identidad, no sólo la nuestra, sino la de muchos otros países. La identidad nacional es uno de esos factores que seguirá cambiando en este mundo tan móvil y transitorio...