jueves, 27 de diciembre de 2007

La muerte de Benazir Bhutto



¿Vale una muerte, o una vida, más que la otra? No se habla de los otros que murieron durante el asesinato de Benazir Bhutto. No se habla de todos los que murieron hoy en Irak, en Afganistán. No se habla hoy de los secuestrados en Colombia, de los reprimidos en Sudán. No se habla hoy de los muertos por los deslaves en Indonesia.
Entonces ¿vale la vida de Bhutto más de la que todos los que murieron hoy?
Todas las muertes son iguales, aunque no todas las vidas lo sean. Y la vida de Bhutto fue singular. Ser una mujer de liderazgo en un mundo tan chabacanamente machista (y hablo del mundo en general, no sólo del sub-continente asiático) no es fácil, y menos cuando algunos anormales deciden que su religión los autoriza a matar. Porque, recuerden, no es la religión la que corrompe las almas de los humanos; son unos pocos que utilizan la Biblia, el Corán, lo que sea, como botica de esquina, encontrando las pociones necesarias para soliviantar arrebatos de una fe exagerada y enfermiza. La cura no es la religión, ya lo han dicho Nietzche, Marx y otros. La cura es la aplicación equitativa de unos principios básicos de armonía humana. ¿Imposible? Tal vez. Siempre queda por medio el factor humano: la avaricia, la envidia, el miedo. Y claro, no se puede hablar de los motivos que impulsan a los políticos. El poder es más adictivo que la heroína.

¿Entonces?

¿Recuerdan el “butterfly effect”, esa teoría que dice que una mariposa batiendo sus alas en el Amazonas repercude de tal manera en el bio-sistema del planeta que puede causar un tsunami en el Pacífico? ¿Que cambios mínimos en algún lado afectan algo en el otro, produciendo resultados imprevisibles?
¿Qué tiene que ver? Algo que todos los que escribimos y leemos y pensamos sabemos: que una mínima palabra es poderosa.
¿Vale la muerte de Benazir Bhutto más que todas las otras muertes ocurridas hoy, o ayer, o mañana? No. ¿Valía más su vida? No. Lo que valía, lo que vale, es lo que hacemos cada día, en cada momento.

Como dijo Jean-Paul Sartre: "Evil is the product of the ability of humans to make abstract that which is concrete."

2 comentarios:

Antonio Aguilera dijo...

Vi tu correo y vine para ver quien eras. No te recuerdo, pero perdona mi mala memoria. Agradezco esté mi nombre en tus enlaces. Volveré mañana, no me queda tiempo. En vez de usar el correo, escríbeme en el blog.
Saludos amigo. Nos veremos

Elidio La Torre-Lagares dijo...

Excelente post, Rubén. Pasa por mi blog, que te he concedido el Thinking Blogger Award. Feliciadades en el 2008, y que te traiga mucha escritura.